Identidad. Interrogantes relacionados.

El hombre ha dirigido en este siglo su interrogación hacia sí mismo, tanto en el nivel individual como en el social. “El hecho de dominar al mundo sin haber podido ser dueño de sí mismo crearía la peligrosa posibilidad de una orgía destructiva en masa” *.

Este puede ser uno de los motivos que llevaron a afirmar que “el estudio de la identidad en nuestra época es tan estratégico como fue en tiempos de Freud el de la sexualidad” “.

Muchos son los interrogantes que se suscitan cuando se intenta analizar a fondo el concepto de identidad. ¿Cuál es la naturaleza de lo que llamamos identidad? ¿Es una estructura? ¿Es un símbolo? ¿Es un vínculo? ¿Es una fuerza que mantiene la cohesión del self? ¿Es una relación entre múltiples relaciones? ¿Es un sentimiento? ¿Es la expresión de una fantasía inconsciente específica? ¿Es como uno se ve, o corno es visto por los demás? ¿Es, una combinación de ambas perspectivas, o algo más, o distinto? ¿Existe desde el comienzo de la vida, o se va consolidando paulatinamente en el curso de la evolución? ¿Qué papel desempeña el cuerpo en el sentimiento de identidad? ¿Son conceptos intercambiables individuación, mismidad e identidad? En caso de no serlo, ¿cuáles son sus diferencias?

Por otra parte, ¿qué relaciones tiene con el cambio y no-cambio? ¿Cuál es el límite de cambio tolerable sin que la identidad se dañe irreparablemente? ¿Qué ocurre frente a los cambios del ambiente exterior, del cuerpo o de la mente?

Y, encarándolo desde otra perspectiva, ¿cuál es el resultado de la presión de estímulos provenientes de instituciones, organizaciones o sociedades que atacan la identidad?

Hasta no hace mucho tiempo la mayoría de los individuos parecía aceptar sin cuestionar, o por lo menos sin excesivo análisis, sus respectivas identidades. Algo similar ocurre con el cuerpo y los propios órganos: cuando funcionan en forma estable, parecen no existir. Sólo los niños pequeños, los adolescentes, los filósofos, los artistas y alguna personas enfermas se preocupaban constantemente por los problemas que les planteaba su identidad.

Pero en la época actual, y en función de los vertiginosos cambios que se suceden en el ámbito socio-político-económico, la identidad ha pasado a ser preocupación de primera magnitud para todos sin excepción. Cada cual necesita replantearse muchas veces quién real­mente es. Ese mismo cuestionarse es ya una parte importante del proceso de adquisición del sentimiento de identidad.

Guntrip, H.: Estructura de la personalidad e interacción humana, Buenos Aires, Paidós, 1965.

•* Erikson, E.: “Ile problem of Ego Identity”. J. Am. Psycho-Anal. W, 1956.

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