Los tics del paciente.

A continuación me referiré brevemente al contenido de los tics observados en el paciente, ya mencionados entre los síntomas que le aquejaban al comenzar su análisis. Consistían en movimientos bruscos de cabeza y hombros y compulsión a tocarse la boca y los ojos. Si bien pude comprobar que estos movimientos, casi permanentes durante el transcurso de las sesiones, sufrían modificaciones notorias en relación con la situación transferencial, lo que me llamó particularmente la atención fue la aparición de un tic que, según el paciente, nunca había tenido antes y era de ocurrencia exclusiva en la hora analítica, análogamente a lo que sucedía con el fenómeno de despersonalización. Se trataba de un movimiento rítmico de la cabeza por el cual la separaba del diván, y presentaba la caracte­rística de intensificarse mientras hablaba, desapareciendo cuando escuchaba mis interpretaciones. En un primer momento lo había interpretado como una sustitución desplazada hacia arriba de con­flictos genitales.

Entre su material corroborativo citaré el siguiente, surgido en ocasión de la intensificación del síntoma: al querer referirse a mí tuvo un lapsus y mencionó el nombre del médico que lo había aten­dido por su impotencia; asoció que cada vez que visitaba a dicho facultativo se acostaba en una camilla, sin los pantalones, y aquél le “introducía un caño en el pene a través del cual le inyectaba un líquido”. En el último período del tratamiento le había practicado masajes prostáticos. Sentía que ese médico lo había castrado y feminizado convirtiendo su pene en una vagina a través de la cual lo poseía. Frecuentemente había comparado ambos tratamientos y temía que al ocuparme de su mente, cabeza (genitales) , lo castrara y sometiera homosexualmente, y se defendía de esta angustia ale­jando su cabeza de mí. Más tarde pude comprobar que, en un plano más profundo, el síntoma estaba ligado a sus frustraciones orales y representaba el movimiento del lactante en búsqueda del pecho (análoga significación tenían los tics de llevar la mano a la boca y a los ojos como intento de recuperación del objeto) . Revisando el material pitado antes llegué a verificar que también había un contenido oral en la descripción del tratamiento médico efectuado: recibir leche a través de su pene-boca. Recibir mi interpretación tenía el significado de recibir mi leche; de ahí que se calmaran sus movimientos de búsqueda *.

En el paciente, los tics tenían relación con los brotes de desper­sonalización, no sólo por lo que a su forma de presentación se refería, sino también porque se intensificaban durante su ocurren­cia. Tendrían el valor de grupos musculares que al adquirir una autonomía propia se independizaban del poder de la voluntad y de la acción reguladora del yo; por lo tanto, la actividad de estos músculos aparecía extraña y carente de familiaridad para el resto del self, como si hubieran sufrido los efectos de una despersonali­zación parcial. Con frecuencia, el enfermo se refería a sus tics corno si se tratara de movimientos efectuados por otra persona y que por dicho motivo no podía gobernar. A veces se expresaba en relación con sus tics en los siguientes términos: “No sé qué quieren ni lo que buscan” **. Representaban porciones yoicas reprimidas con la compulsión a repetir sus primitivas experiencias traumáticas consis­tentes no sólo en la pérdida del objeto, sino además en la tentativa de su recuperación.

* Fenichel (5) , entre otros, estudió los tics como conversiones pregenitales; algunos demuestran, por su comportamiento narcisista y por la pérdida incons­ciente de objeto, haber sufrido regresiones profundas cuya forma más pronun­ciada es la estereotipia catatónica. Ferenczi considera fundamental la pérdida de objeto en el enfermo con tic. Todo lo que es apto para disminuir las catexis de objeto y aumentar las narcisistas facilitará la génesis de este fenómeno.

** Configuraban un evidente trastorno del vínculo de integración espacial de su identidad. Aplicando las ideas referentes a los tres tipos de vínculo de integración de la identidad, podríamos decir que las interpretaciones relaciona­das con el vínculo social (relación objetal) producían en el paciente un impacto sobre la fantasía de esquema corporal y el sentimiento de desintegración de su self correspondiente al vínculo espacial; y, en la medida en que le hacían evocar cosas de su pasado que habían estado escindidas, lograban introducir modifica­ciones con el vínculo temporal, que le permitían integrar su pasado con su presente.

 

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