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Fantasía inconsciente del Self del Yo. Complicaciones y Patologías.

Normalmente, todos los aspectos del self están integrados en
la fantasía inconsciente del self en el yo. Naturalmente, en los
cuadros psicopatológicos, esta situación se altera (17) y se producen variaciones cualitativas y cuantitativas que pueden tener distintas consecuencias. Uno de nosotros (5) señala que puede ocurrir, por ejemplo, que aspectos del self sean, sentidos por el yo como pertenecientes al no-self. Esto se debe a que la fantasía inconsciente del self en el yo, una vez integrada en el curso del desarrollo, puede perder cohesión por el funcionamiento patológico de la identificación proyectiva. Recalca la importancia de los mecanis­mos obsesivos más evolucionados o “realistas” que permiten el con­trol de las partes del self proyectadas en el objeto y sirven para mantener un cierto grado de integración y diferenciación del self. Cuando, por diferentes motivos, el yo siente, una amenaza contra el estado de cohesión del self, estos mecanismos de control tienden a incrementarse. En ocasiones, sin embargo, el estímulo es suficien­temente intenso como para inhibir de manera temporaria o perma­nente el funcionamiento de estos mecanismos. La consecuencia inmediata puede ser una pérdida del control de los aspectos pro­yectados, lo cual desencadena una desorganización en el estado del self, cuyos efectos son los trastornos del sentimiento de identidad, la sensación de extrañamiento y la perturbación de la relación objetal, que caracterizan al fenómeno de la despersonalización. Otra consecuencia posible es la vuelta a la utilización del control omnipotente y la caída en estados regresivos psicóticos confusionales.

Otra alteración que podemos considerar es la que se produce cuando se sienten como pertenecientes al self, aspectos que ya no forman parte de él. Esto sucede cuando no se puede elaborar el duelo por las partes perdidas del self, y un caso extremo ilustra el “miembro fantasma”, cuadro en el cual se sigue percibiendo dolo­rosamente el miembro amputado. Este cuadro confirma las ideas de Hoffer acerca de la importancia del dolor para lograr la discri­minación entre self y no-self.

Otro aspecto de la cuestión puede ser la consideración de la to­pografía de la disociación en el yo y en el self y los diferentes planos en que puede producirse. Seguimos parcialmente a Thorner (20) al decir que, por ejemplo en la hipocondría, la disociación se hace si­guiendo el límite mente-cuerpo, a los efectos de poder mantener ubi­cados en el cuerpo los objetos internos perturbadores. Podríamos decir que la mente queda en el núcleo y un aspecto del cuerpo en la órbita, funcionando para el núcleo como un objeto con el cual tiene relaciones objetales. En otros casos, cuando se proyectan objetos internos malos, muy unidos al yo, se proyectan con ellos partes del yo mismo. La disociación atraviesa el centro del yo o, según nuestra particular opinión, el núcleo.

Una cita de P. Heimann (11) nos parece ilustrativa. Al referirse a la combinación de mecanismos de defensa que se da en ciertos estados paranoides, muestra cómo “el tipo paranoide de proyección internaliza un objeto odiado y temido y la situación
intrapsíquica que resulta de esta introyección repite y continúa la relación entre el individuo y su perseguidor externo. El mismo sadismo que el sujeto —el ‘yo como totalidad’— dirige hacia el objeto exterior, es vuelto por el yo (como parte sistematizada de la personalidad total) contra su objeto introyectado”. Una parte del yo —aquella que alberga al objeto introyectado perseguidor— es sacri­ficada, es disociada del resto y puesta aparte de la organización del yo, perdiendo así su calidad yoica. Esta disociación es com­parada por P. Heimann con la técnica de autonomía de los lagartos, los cuales si son aprisionados por la cola, la separan del cuerpo y, aunque mutilados, escapan. Perder la calidad yoica significa que la parte disociada deja de pertenecer a la fantasía inconsciente del self en el yo. Para la fantasía inconsciente esto es tan concreto como la pérdida de una parte del cuerpo para el lagarto. En otras palabras, la parte así disociada deja de estar en el núcleo y no forma ya parte de la identidad.

 

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