Renuncia altruísta.

Puede probarse, así como en los ejemplos anteriores, que el “si yo fuera usted” pasa a convertirse automáticamene para el inconsciente en “yo soy usted”.
Otro mecanismo específico relativamente frecuente es el de la “renuncia altruista”. Reside precisamente en la abdicación de los impulsos instintivos y ambiciones de diversa índole a favor de otras personas. Ejemplos típicos de la utilización de este mecanismo los encontrarnos en aquellos individuos que se privan resignadamente, en apariencia, de toda clase de placeres; pero que se desviven y luchan denodadamente para que quienes ellos eligieron puedan ad¬quirirlos y disfrutarlos al máximo. De esta manera consiguen la autosatisfacción instintiva en forma indirecta, burlando las prohibiciones de su superyó a la vez que liberan las actividades o la agresividad que sentían debían inhibir. La mujer altruista luchará para que sus amigas alcancen a realizar sus proyectos más ambiciosos. Se desvelará para lograr que luzcan bien y las pondrá en contacto con los hombres que ella hubiese querido conquistar. La inexorabilidad y rigidez frente a sus propias actitudes se transformará en sorprendente y excesiva tolerancia ante las de los demás. Algunas mujeres, al ligarse afectivamente con determinados hombres, tienden a “ayudarlos” o a estimularlos en forma bastante coercitiva, a veces, a que consigan lo que ellas, por distintos motivos, no pudieron lograr; por ejemplo que, en lugar suyo (“si yo fuera usted”) adquiera fama o riqueza, o estudie determinada profesión … o se analice. De lo que se desprende que egoísmo y altruismo se combinan en proporciones diversas. Cuántos padres —y aun conscientemente— desean cumplir las ambiciones no logradas a través de sus hijos, se “sacrifican” para darles todos los gustos, los “gustos” que ellos hubieran querido tener. Resulta claro que los objetos de amor en favor de quienes se renuncia, son sustitutos de los propios sujetos, es decir, aspectos propios que se ubicaron en el otro. La formulación sería: “Si yo fuera tú… me permitiría lo que me prohíbo a mí mismo y sólo puedo permitirme en ti”.
El logro personal de determinadas aspiraciones puede significar para el inconsciente de estos individuos la realización de algo catastrófico; de ahí la necesidad de satisfacerlas a través del otro. Así, por ejemplo, en el análisis de una mujer estéril que se desvivía por sus sobrinos, pudo comprobarse que una de las motivaciones que más intensamente participaron en el condicionamiento de su esterilidad había sido su temor de ocupar el lugar de su madre identificándose con ella. Profundamente le significaba aniquilarla y destruirla, por el contenido de sus fantasías infantiles cuando se había sentido excluida de la relación entre sus padres. El sentimiento de culpa basado en el intenso cariño que había experimentado por su madre, simultáneamente con sus celos y envidia, le impedía aceptar lo que para su inconsciente equivalía automáticamente a destrucción, con el consiguiente peligro de su propio fin por retaliación.

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