Relaciones con la adolescencia.

Prosiguió: “En realidad se parece a papá. Fue lo primero que me llamó la atención, y tiene los ojos claros como la nena y como usted”.
Aunque parecía ser un acting out edípico, en otro plano intentaba realizar por su intermedio una fantasía de autoabastecimiento. Para ello necesitaba tener pezones omnipotentes que dieran leche permanentemente evitando la menor frustración, o un pene omnipotente, que intentaba obtener metiéndose en un hombre por identificación proyectiva. La intensidad con que utilizaba ese mecanismo le hacía sentir que tambaleaba su identidad, sintiéndose enloquecer.
Mediante su regresión, además, no solamente negaba el tiempo que había transcurrido sino que pretendía controlar el tiempo futuro (vínculo temporal) , anulando la intolerable espera hasta que se fuera: Z era ya el “otro país”, idealizado para no temerlo (“ne¬gocio fabuloso”)
La relación con Z era, por sus características que no puedo detallar aquí, también un intento de regresar a ser adolescente y la nena de papá. Manifestaba así su necesidad de recuperar, antes de irse, una parte de su vida que había salteado, casándose apresurada y contrafóbicamente. Antes había “escapado hacia adelante” (podríamos decir claustrofóbicamente) ; ahora estaba asustada de las consecuencias que tenía que afrontar y quería, fóbicamente (agora¬fóbicamente) “escapar hacia atrás” *.
No era extraño que necesitara volver justamente a la adolescencia, ya que es la época de la vida en que se produce la mayor crisis de identidad, en relación con los cambios corporales y cambios en la imagen de los padres en la infancia.
Marisa no había podido superar esa etapa; en la adolescencia estaba nuevamente presente la nena, la nena de la pandilla, la nena que mataba a la mamá para separarla del papá. En ese sentido, vivía el irse a otro país como escaparse de mí para casarse con el padre, dejándome sola y sin pareja.
Esta regresión a situaciones infantiles de disociación perversa y sádica, recuerda sueños de la época del destete de la hija, en que una pandilla de adolescentes descuartizaba a la pareja combinada en el altillo.
Vemos que, frente a la angustia de separación actual, reacciona con el modelo de respuesta catastrófica ante el destete, en la que ocurre una regresión a fantasías sádico-orales y actuadas por múltiples partes disociadas: la pandilla de delincuentes.
En el intento de acting out, las partes que se habían disociado de la relación transferencial eran su parte infantil femenina (la nena hambrienta) y la parte masculina (pene omnipotente) .

* J. Mom (3) dice: ” . . . maneja el Tiempo como espacio. °Controla’ el Tiempo (situación depresiva) negándolo, transformándolo én Espacio al cual `puede’ dominar mejor, ‘dividiéndolo’ “.

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