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¿CÓMO EVITAR UNA DISCUSIÓN?. Tips útiles para la comunicación entre hombres y mujeres.

A los hombres les encanta conducir por carreteras sinuosas porque así pueden poner a prueba sus habilidades espaciales: combinaciones de marchas, embrague, freno, velocidad dependiendo de las curvas, los ángulos y las distancias.

El hombre moderno se sienta detrás del volante, le da un mapa a la mujer y le dice que le diga por dónde ir. Con su limitada orientación, la mujer permanece callada y empieza a darle vueltas y vueltas al mapa, sintiéndose incompetente. La mayoría de los hombres no entienden que, si se posee una zona cerebral específica para la rotación de ma­pas, se le tenga que dar vueltas con las manos. Sin embargo, para una mujer es lo más lógico, girar el mapa en la dirección a la que se dirige. Si un hombre quiere evitarse discusiones, es mejor que no le pida a una mujer que mire el mapa y le oriente.

Para llevar una vida feliz:
no insista en que una mujer lea un mapa o una guía.

Al poseer habilidades espaciales en ambos hemisferios cerebrales, esta facultad interfiere con la del habla y, por eso, si le da un mapa a una mujer, ésta dejará de hablar inmediatamente y le dará vueltas. Si se lo da a un hombre, verá como sigue hablando, a pesar de que apa­gará la radio porque no puede escuchar al mismo tiempo que desarro­lla su habilidad orientativa. Por eso, cuando está en casa y suena el teléfono, le pide a todo el mundo que mantenga silencio.

Las mujeres resuelven los problemas matemáticos esencialmente en su hemisferio cerebral izquierdo, lo que explica por qué son tan lentas al realizar cálculos y por qué suelen hacerlos en voz alta. Hombres de todo el mundo pronuncian estas palabras mientras intentan leer el pe­riódico: «¿Te importaría hacer el cálculo mentalmente? Así no puedo concentrarme».

¿CÓMO DISCUTIR MIENTRAS CONDUCE?

Un marido que intentaba enseñar a su mujer a conducir se dirige aho­ra hacia el Juzgado para interponer una demanda de divorcio. Sea en el país que sea, todos los hombres les dan las mismas instrucciones: «ahora gira a la izquierda ¡Afloja, afloja! Cambia de marcha. Ten cuidado con esos peatones. Concéntrate. Deja de llorar». Para un hombre, conducir no es más que probar sus habilidades espaciales en relación con el exterior, pero para una mujer se trata de llegar a salvo desde el punto A hasta el punto B. Lo mejor que puede hacer un hom­bre como pasajero es cerrar los ojos, subir el volumen de la radio y dejar de hacer comentarios porque, al fin y al cabo, las mujeres son unas conductoras más seguras que los hombres. Ella, aunque sea cier­to que tarde un poco, le llevará al destino sano y salvo. Una vez allí puede relajarse y dar gracias de seguir con vida.

Una mujer criticará a su marido por realizar maniobras y tomar decisiones que, aunque a ella le parezcan peligrosas y arriesgadas, resultan seguras gracias a sus habilidades espaciales. A menos que él tenga un pésimo historial como conductor, ella también debería rela­jarse, dejar de criticarle y permitir que conduzca a su manera. Las mujeres, cuando ven caer la primera gota de lluvia, enseguida ponen en marcha los parabrisas, algo que los hombres nunca entenderán. El cerebro masculino espera hasta que haya un número considerable de gotas en la luna delantera para poder calcular la velocidad de los para-brisas y, en ese momento, los pondrá en marcha. En otras palabras, utiliza la habilidad espacial.

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