DETRÁS DE UNA IDEA BRILLANTE, SE ESCONDE UN GRAN CEREBRO.

Aristóteles, el gran filósofo griego, creía que el centro del pensamiento residía en el corazón mientras que el cerebro se encargaba de mante­ner templada la temperatura del cuerpo. De ahí que contemos con numerosas expresiones emotivas relacionadas con el corazón. Puede que esta teoría parezca ridícula en la actualidad, pero hasta finales del s. XIX prestigiosos expertos seguían apoyando la teoría aristotélica.

En 1962 Roger Sperry ganó el Premio Nobel al identificar que los dos hemisferios cerebrales eran responsables de funciones intelectuales diferentes. La tecnología avanzada con la que contamos hoy en día nos permite observar el funcionamiento de nuestro encéfalo, pero nues­tro conocimiento de las funciones cerebrales es todavía muy básico. Se sabe que el hemisferio derecho, responsable de las funciones creativas, controla la parte izquierda del cuerpo mientras que el hemisferio iz­quierdo controla la lógica, la razón, el habla y la parte derecha del cuerpo. El hemisferio izquierdo alberga, especialmente en los hom­bres, las áreas del lenguaje y el vocabulario y, de forma complementa­ria, el hemisferio derecho almacena y controla información visual.

La gente zurda suele tener mejor conexión con el hemisferio dere­cho, la parte creativa del cerebro. Por esta razón hay un número desproporcionado de zurdos genios en el ámbito artístico como Albert Einstein, Leonardo Da Vinci, Picasso, Lewis Carroll, Greta Garbo,

Robert De Niro y Paul McCartney. También hay evidencias de que el número de zurdos es superior en las mujeres que en los hombres y de que el 90% de la población mundial es diestro.

Las pruebas demuestran que las mujeres
obtienen una puntuación un 3% más elevada
en los test de inteligencia general, que los hombres.

Hasta la década de los sesenta, la mayoría de los datos que se conocían sobre el cerebro humano provenían de soldados que habían dejado sus vidas en el campo de batalla. El problema fue que la mayoría de los cerebros sobre los que se investigaba eran masculinos por lo que sólo se podía asumir que el cerebro femenino funcionaba de igual forma.

Hoy en día, las últimas investigaciones revelan que el cerebro femenino difiere notablemente en su funcionamiento, lo que podría ex­plicar la mayoría de los problemas que tienen las parejas. El cerebro femenino es ligeramente más pequeño que el masculino, pero los estudios demuestran que no hay diferencia en cuanto a las funciones cerebrales. En 1997 el investigador danés Berte Pakkenberg, miem­bro del Departamento de Neurología del Hospital Municipal de Copenhague probó que, en general, el hombre contaba con cuatro bi­llones de células cerebrales más que la mujer, pero, en general, las mujeres obtenían unos resultados un 3 por ciento más elevados en los test de inteligencia general.


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