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La crisis sacrificial 64

gemelos, significaría penetrar en el círculo vicioso de la venganza intermi­nable, significaría caer en la trampa que la violencia maléfica tiende a la comunidad provocando el nacimiento de los gemelos.

Un inventario de las diferentes costumbres, prescripciones y prohibi­ciones que van unidas a los gemelos, en las sociedades que los temen, reve­laría su común denominador: el contagio impuro. Las divergencias entre cultura y cultura se explican fácilmente en función del pensamiento reli­gioso tal como se ha definido anteriormente, del carácter estrictamente empírico, en tanto que aterrorizado, de las precauciones contra la violencia maléfica. En el caso de los gemelos, estas precauciones carecen probable­mente de objeto, pero son perfectamente inteligibles una vez que se ha percibido la amenaza, siempre idéntica en su fondo aunque aquí y allá se la interprete de manera algo diferente, que toda práctica religiosa se es­fuerza en prevenir.

No es absurdo pensar, por ejemplo, como lo hacen los nyakyusa, que los parientes de los gemelos están contaminados desde el principio por la violencia maléfica: ellos mismos la han engendrado. Se designa a los pa­rientes con la misma palabra que a los propios gemelos, una palabra que se aplica a todos los seres temibles, a todas las criaturas monstruosas y terroríficas. Para evitar el contagio, los parientes se ven obligados a ais­larse y a someterse a unos ritos purificadores, antes de reunirse con la comunidad .

No es absurdo pensar que los consanguíneos y los aliados de la pareja que ha engendrado los gemelos, así como sus vecinos más próximos, son los más directamente amenazados por el contagio. La violencia maléfica se concibe como una fuerza que actúa sobre los planos más diversos, físico, familiar, social, y que, en todas partes donde se implanta, se propaga de la misma manera; se extiende como una mancha de aceite, pasa de prójimo a prójimo.

Los gemelos son impuros por la misma razón que el guerrero ebrio de sangre, el culpable de incesto o la mujer que menstrúa. Y es a la violencia que hay que referir todas las formas de impureza. Este hecho se nos escapa, pues no percibimos la asimilación primitiva entre la desaparición de las diferencias y la violencia, pero basta con examinar qué tipos de calamidades asocia el pensamiento primitivo a la presencia de los gemelos para conven­cerse de que esta asimilación es lógica. Los gemelos amenazan con provo­car unas epidemias temibles, unas enfermedades misteriosas que provocan la esterilidad de las mujeres y de los animales. Mencionaremos asimismo, de manera todavía más significativa, la discordia entre los prójimos, la fatal decadencia del ritual, la transgresión de las prohibiciones, en otras palabras, la crisis sacrificial.

Hemos visto que lo sagrado incluye todas las fuerzas que amenazan con

4. Monica Wilson, Rituals of Kinship among the Nyakyusa, Oxford, 1957.

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