Anuncios

DISCUSION DEL PRIMER PERIODO DE LA PSICOTERAPIA

DISCUSION DEL PRIMER PERIODO DE LA PSICOTERAPIA

Es evidente que Piffie vino a la terapia en una etapa que en varias maneras difiere de los otros niños estudiados en este libro. Desde el punto de vista de su pronóstico, no sólo tuvo la ventaja de ser el menor al entrar en terapia, sino que también fue desde el principio el menos incapacitado por el autismo. Inicialmente era no-verbal y en gran medida asimbólico, realizando ecuaciones de los contenidos del consultorio con fragmentos y partes de su cuerpo y del materno. Sin embargo, desde las primeras semanas mostró un enorme impulso de comunicarse y aprovechó con facilidad la oportunidad de encontrar en su terapeuta un objeto que podía contener la proyección de sus estados penosos y’ confusos, luego de lo cual pudo vivenciar procesos tempranos de diferenciación, que lo llevaron a la formación de símbolos y a la comunicación. A diferencia de Timmy, su objeto no consistía en un desparramo de segmentos diminutos hasta el punto de carecer de una estructura discernible; ocasionalmente había pruebas de un objeto “delgado corno papel”, pero la rápida reversibilidad de adentro y afuera se mantenía como un pícaro juego, un truco encantado de Piffie el mago, y no dañó seriamente su concepción del espacio interno. Se mantuvieron suficientes límites entre el self y el objeto como para permitir ir adentro y afuera de éste. Piffie vino a terapia con la concepción de un objeto semejante a una falda, siempre abierto a él, pero de todos modos capaz de mantener rudimentos de estructura suficientes como para servir de continente, y así proveer un punto de partida para su ulterior desarrollo. Como los otros niños, él ya había perdido “tiempo vital de maduración mental”. Pero fue posible observar cómo trataba de recuperar con ahínco y rapidez el tiempo perdido, y durante el período de terapia este proceso no se interrumpió de ninguna manera con períodos de desmentasn lización.

El objeto de Piffie ciertamente era segmentado, pero cuando se lo compara, por ejemplo, con el de Timmy, sus segmentos parecen ser porciones significativas, con significación inmediata en la relación transferencial, y con suficiente coherencia como para permitir que hubieran claras reacomodaciones intencio­nales.

“Intencionales” parece ser un adjetivo clave para describir a este niño competente, trabajador y hábil. Raramente se manifestó en Piffie el proceso pasivo de desmantelar el propio aparato mental, característico del niño autista. Piffie po­día derrumbarse en la infelicidad y la frustración, y cuando esto ocurría, el derrum­be era lo suficientemente severo como para causar alarma en sus padres y maestros; pero estos incidentes eran básicamente respuestas a hechos que él sentía que amena­zaban su posesión o control del objeto. En contraposición con los niños con autis­mo más severo, la mayor parte de su yo estaba intacto. Por esto, el autismo de Piffie

 

158                                                           S. HOXTER

difería grandemente del de Timmy y John en que era un proceso activo y no pasivo, utilizado frecuentemente con fines defensivos. Esto lo hacía mucho más accesible a la interpretación. Se aferraba a los procesos de segmentación y encapsulación con terca persistencia y había, a veces, un grado ligero de sadismo en su empleo por lo que, ocasionalmente, podían observarse consecuencias persecutorias y claustrofóbi­cas. Estos rasgos, y particularmente la naturaleza activa de los procesos autistas resi­duales, pueden considerarse índices favorables, y por cierto que encontré estos procesos activamente significativos más tolerables en la contratransferencia, menos proclives a despertar sentimientos de desesperanza, que el desmantelamiento pasivo que lleva al estado de desmentalización.

Para Piffie, la separación entre él y su objeto era intolerable porque contenía la amenaza de muerte. Todo “crecimiento” que implicara la amenaza de separación debía prevenirse. El desarrollo, en el sentido de la maduración, era en gran medida activamente detenido y reemplazado por una extensión de sus habili­dades de control, por áreas de mayor conocimiento y dominación.

En la primera infancia, tal vez puede haber mantenido la ilusión de que no existía la separación mediante su sueño prolongado. Más tarde se empeñó tan completamente en controlar a sus padres y a su terapeuta, que ellos debían sentir­se como “paquetes”, como una ajustada envoltura materna modelada en torno de sus necesidades infantiles tan completamente que casi no había suficiente distancia entre el deseo y su satisfacción como para que existiera conciencia de la brecha mortal de la separación. La completa posesión del objeto, o al menos de uno de sus segmentos, era sentida como una urgente necesidad de preservar la vida de ambos, de sí mismo y del objeto, y era básicamente para este fin que utilizaba sus mecanismos de defensa obsesivos.

La temprana historia de Piffie sugiere que el pezón, al que no podía prenderse para succionar, representaba un segmento especialmente peligroso de su objeto. El pezón, que opera como un intermediario entre la boca del bebé y el contenido del pecho, implica separación al mismo tiempo que unidad. Más tarde Piffie demostró que sentía que el pezón, al que llamaba “bocadito”*, era un intruso que interfería entre la boca y el acceso al contenido del pecho. El pecho sin pezón se convierte en un objeto tipo bol, como intestino**, en el cual él podía entrar fácilmente y servirse de lo que deseara. El material había manifestado qué poca diferenciación existía entre el aspecto oral y el anal.

Su sadismo oral fue proyectado en gran medida en el pezón, el precursor de fantasías posteriores acerca del pene. La actitud de Piffie era que el pecho debía protegerse de la unión con este peligroso pezón; debía arrancárselo —tal vez como un cabello— o envolverse y mantenerse aparte. Si el pezón insistía en inmiscuirse (como el limpiador de vidrios) o si el pecho persistía en su necesidad por el pezón (como las cañerías de agua), el problema puede solucionarse si se asume la identi­dad del intruso y, en consecuencia, se toma posesión de sus atributos y uno mismo se convierte en el agente que controla y repara al objeto materno. El deseo de ser

* Nipple, pezón y nibble, bocadito, mordisquito. [N. del S.] ** Juego de palabras: bowl, bol y bowel, intestino. [Ti

 

el proveedor exclusivo de un objeto dependiente motivó muchos de sus impulsos a adquirir habilidades.

Sin embargo, la experiencia con el pezón forma el modelo para conectar y vincular. Negando su existencia, pudo mantener la fantasía de entrar en su objeto y adquirir sus contenidos. Pero estos contenidos eran segmentos semejantes a excrementos, que debían hacinarse y acumularse, más que introyectarse e inte­grarse. La introyección .e integración verdaderas no pueden tener lugar sin la presencia de un vínculo vivo.

El fracaso en lograr la introyección e integración de objetos dinámicos vivos constituyó una gran dificultad en la terapia de Piffie. Su espacio interior trabajosa­mente desarrollado estaba organizado como un museo, con especímenes identifi­cados escolarmente, cada uno aislado en su propio estuche para ser guardado y recordado eternamente— pero jamás para ser usado—.

En el cuarto año de la terapia de Piffie tuvo lugar un largo intervalo, fuera de lo común, de diez semanas. Al volver, asumió el papel del príncipe que des­pierta a la princesa de su sueño de cien años. Bailó alrededor del cuarto de manera encantadora, tocando cada objeto y volviéndolo a la vida —a partir de lo cual sus sesiones pudieron proseguir como si nada hubiera sucedido—. No fue sino después de varios meses y después de otras vacaciones, que pudo permitirse mirar, oír y tomar conocimiento de que había llegado un bebé al hogar de la terapeuta durante su ausencia.

Cuando, al final de su primer período de terapia, dijo “Adiós para siempre y para siempre”, esta afirmación no indicaba probablemente la aceptación de separarse de un objeto externo. Retrospectivamente, la veo más como una indica­ción de que él me había encerrado en uno de sus lugares de depósito. Una cortina de hierro había caído entre nosotros externamente, e internamente él guardaba un objeto encapsulado, tan sin vida, tan inmortal y de acceso tan prohibido como una momia egipcia.

Dos años más tarde volvió, esta vez porque sus padres estaban preocupados por su manifiesta depresión.

Anuncios
  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Tarda en llegar, y al final, al final, hay recompensa... en la zona de promesas.

    Gustavo Cerati


  • Seguime en Twitter
  • ¡El cedro no tolera la maceta!

    Hölderlin


  • Se multiplicaron unos pequeños grupúsculoss restauracionistas; yo los llamo fundamentalistas. Como usted dijo, en este cúmulo de incertezas les dicen a los jóvenes: “Hacé asi y asá”. Entonces un pibe o una chica de diecisiete o dieciocho años se entusiasman, le meten para adelante en directivas de rigidez y, en verdad, les hipotecan la vida y a los treinta explotan. Porque no los prepararon para superar las mil y una crisis de la vida, incluso los mil y uno fallos que uno tiene, las mil y una injusticias que uno comete. No tienen elementos para conocer o entender lo que es la misericordia de Dios, por ejemplo. Ese tipo de religiosidad, bien rígida, se disfraza con doctrinas que pretenden dar justificaciones, pero en realidad privan de la libertad y no dejan crecer a la gente. En gran parte terminan en la doble vida.

    Cardenal Bergoglio (ahora Francisco)


  • Lo que eres habla tan fuerte, que no se te escucha lo que dices.

    R.W. Emerson


  • No es la presencia o ausencia de angustia, su calidad o incluso su cantidad lo que permite predecir la enfermedad o el equilibrio psíquico ulterior. Lo único significativo al respecto es la capacidad del Yo para dominar la angustia

    Ana Freud


  • Toda estructura narcisista necesita de alguien a quien frustrar.

    Berenstein


  • Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar.

    Antón Chéjov


  • Yo no soy un cristiano: Uds. tampoco. Pero yo sé lo que es el ser cristiano y Uds. no. Yo sé que no soy cristiano; Uds. no lo saben y se creen cristianos; y enseñan un cristianismo mitológico.

    S. Kierkegaard


  • Y del mismo modo que de cien cabezas huecas no se hace un sabio, de cien cobardes no surge nunca una decisión heroica.

    Adolf Hitler


  • Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas, otra alma humana

    Carl G. Jung


  • Mira, no tengo tiempo para tales estudios (una leyenda local griega, cada uno puede remplazarla con algo de su interés objetivo....). Te diré por qué.... Antes debo conocerme a mí mismo, como dice la inscripción de Defos, y veo claramente el ridículo que significaría que yo, que aún carezco de ese conocimiento, me entregara a examinar cosas ajenas a él.

    Sócrates


  • Prefiero morir como un puma que vivir como una gallina.

    Cacique Huazihul


  • si te dibujo sin rostro es por que amo tu interior

    Miguel Mateos


  • Sometimes there's so much beauty in the worId. I feeI Iike I can't take it... and my heart... is just going to... cave in.

    American Beauty


  • Lo que hayas heredado de tus padres, adquiérelo, para poseerlo.

    Goethe


  • Cuando señales al cielo muchos estúpidos mirarán la punta de tu dedo

    Confusio


  • Judas no nos escandaliza. Pero imaginemos que a Judas lo hubieran encubierto los Apóstoles, disimulando sus afanos o la traición, o justificandola con el argumento de que "Dios escribe derecho con líneas torcidas": eso sería escandaloso.

    Ludovicus


  • La clase de filosofía que se elige, depende por tanto de la clase de hombre que se es: pues un sistema filosófico no es un mobiliario muerto que se puede rechazar o aceptar a nuestro antojo, sino que está vivificado por el alma del hombre que lo tiene.

    Johann Gottlieb Fichte


  • Stay hungry, stay foolish.

    Steve Jobs


  • Se puede adorar al verdadero Dios como si fuera un ídolo, y a un ídolo como si fuera el verdadero Dios.

    Sören A. Kierkegaard


  • Cuando se comienza a tener la costumbre de atender a los asuntos, se desprecian todas las teorías, empleándolas, como los geómetras, no para marchar en línea recta, sino para continuar en la misma dirección.

    Napoleón Bonaparte


  • Soy hombre, nada de lo humano me será ajeno

    Terencio


  • No puedo tolerar a las personas honradas a las que uno no puede acercarse sin miedo.

    Dostoievski


  • sólo me encuentro cuando de mí huyo

    Fernando Pessoa


  • Every man dies, not every man really lives

    William Wallace


  • Únicamente debe elegirse el atajo cuando estamos seguros de alcanzar íntegramente la meta [un hombre pleno] que buscamos en ese atajo. Y esta meta [el hombre pleno] no se podría alcanzar si al hombre no se le permitiese pecar [el atajo hacia el hombre pleno: coartar la libertad].

    Tomás de Aquino


  • He sufrido mucho en mi vida por causa de sacerdotes estúpidos, cansados, obnubilados y aun malvados; pero ahora sé lo bastante de mí como para ser consciente de que no debo abandonar la Iglesia (que para mí significaría abandonar la alianza con Nuestro Señor) por ninguno de estos motivos: debería abandonarla porque no creo...

    J.R.R. Tolkien


  • Ora posso amare, ora; Ora posso correre e giocare; Ora volo sopra le parole; Sopra tutte le persone; Sopra quella convinzione; Di avere la verita'..

    Giuseppe Povia


  • La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.

    Sören A. Kierkegaard


  • El que no dice la verdad se hace cómplice de los mentirosos y falsificadores.

    Charles Péguy


  • Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado.

    Fernando Pessoa


  • I am the master of my fate: I am the captain of my soul.

    William Ernest Henley


  • Los discípulos de un maestro sufren mucho más que el mártir.

    Nietzsche


  • Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.

    Nietzsche


  • Toda verdad, quienquiera que la diga, proviene del Espíritu Santo.

    San Ambrosio


  • el hombre sano, el hombre pleno y el santo tienen algo en común: ser iconoclastas de sí mismos

    Plagium Ludovicus


  • Sólo hay un vicio, un vicio: vivir de té beodo / y no tocar el vino por no soltar verdades. / Sólo una cosa hay necesaria: TODO. / El resto es vanidad de vanidades.

    G. K. Chesterton


  • Si la Iglesia no practica la honradez, está perdida; Si la Iglesia atropella la persona humana, está perdida; Si la Iglesia suplanta con la Ley, la norma, la rutina, la juridicidad y la "política"... a la Justicia y a la Caridad, está lista.

    Leonardo Castellani


  • ¡Qué tu felicidad no se rinda!

    Chicho (el peque)


  • Si tuviera que predicar un solo sermón, sería contra el orgullo.

    G. K. Chesterton


  • la humildad es el fundamento y la conservación en su ser de todas las demás virtudes

    Tomás de Aquino


  • Dame, Señor, el sentido del humor, para que pueda obtener algo de felicidad en esta vida y compartirla con los demás.

    Tomás Moro


  • con el número Dos nace la pena

    Leopoldo Marechal


  • El ser humano es raro. La certeza empacha, la duda genera anorexia. Sólo la verdad alimenta.

    Ludovicus


  • Web Analytics Clicky
  • RSS .

  • RSS .

  • RSS +

A %d blogueros les gusta esto: