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Jueves 24 de octubre de 1963

Jueves 24 de octubre de 1963

Barry llegó siete minutos tarde y se retrasó más aún en la sala de espera. Después de cinco minutos entró silenciosamente en el consultorio con una pila de revistas de historietas. Empujó el diván por el cuarto y movió la mesa cerca de la pared que está frente a la puerta. Comenzó a hacer ruido dando la impresión de que estaba de mal humor, lo cual interpreté en relación con su llegada tarde y con su sentimiento de que la culpa era de la analista. En la pared escribió: “Autos-A a las 3 y 45” (quince minutos después del comienzo de la sesión).

Se sentó .a la mesa y comenzó a leer las revistas. Se escuchó un ruido prove­niente del pasillo, y después sonidos abdominales de la analista. Barry hizo ciertas muecas con la boca semejantes al hocico de un cerdo, y después lo que conocíamos como su “boca de lobo”. En la pared escribió: “Cuando haya terminado de leer”, como si él fuera la madre-pecho que hacía esperar a unos niñitos ruidosos. Parecía tener la nariz algo tapada como si estuviera resfriado y permaneció sentado hurgándose la nariz y embadurnando con mocos la mesa. Proyectó su mirada más allá de mí; interpreté sus celos asesinos hacia los bebés voraces que le habían robado el pecho-madre-analista mientras él debía esperar. Junto con la idea de que podía librarse de sus ruidos proyectando su mirada a lo lejos, y que podía vaciar a la mamá-analista de todos los bebés muertos que llevaba dentro, hurgándose la nariz. La analista le recordó un sueño que él había tenido al comienzo de la semana en el cual ella estaba muerta.

Entonces escribió en la pared “todos debemos morir” y comenzó a cantar con voz semejante al croar de las ranas. Esto lo vinculé eón la parte bebé que lloraba hasta croar, la que había creído que la analista estaba muerta.

Se levantó y comenzó a hacer ruidos gangosos y vibrantes como de birimbao y escribió en la pared: ” Autos-A 1, 2, 3″ y al lado varios números de registro del

 

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1 al 10; después “doctor Vivo Dare” (un juego acerca del “Doctor Kildare”*) sobre la mesa. La volteó sobre un costado y escribió “bienvenido”, y luego en la pared opuesta a la analista hizo un dibujo que parecía representar el camino que hacía desde su casa hasta la Clínica. También tenía la apariencia de un arma en posición horizontal con una punta afilada en un extremo y una mano en el otro, conteniendo lo que podían haber sido sus ojos. Hizo una variedad de ruidos inde­terminados y escribió en la pared “10 autos hablando entre ellos por la radio”… luego “volveremos a hacerlo mañana”. Nuestra interpretación fue que estos autos implicaban que él se sentía mejor protegido por padres-policías-penes en el viaje de regreso a su casa, con más esperanzas para el mañana.

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