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ALGUNAS IDEAS ACERCA DE LOS INTENTOS DE JOHN DE ENFRENTAR LA SEPARACION

ALGUNAS IDEAS ACERCA DE LOS INTENTOS
DE JOHN DE ENFRENTAR LA SEPARACION

Vimos cómo John trató de enfrentar las primeras vacaciones en su análisis de varias maneras:

a)          Hubo un fracasado intento inicial de conservar la relación con los pechos-ca­ramelos frente a los celos de sus rivales.

b)         Intentó crear luego una disociación horizontal para dividir su óbjeto arriba y abajo entre él y sus rivales. Esto también fracasó.

 

c) Trató de desviar la agresión de la parte superior a la inferior y destruir allí a los bebés; pero en este punto se produjo confusión. Ya no era capaz de dis­tinguir si había destruido el objeto superior o el inferior, ni tampoco si había expulsado a los bebés rivales o había sido él mismo el expulsado.

Fue en ese momento que John se hundió en la desesperación y experimentó cierta forma de angustia depresiva catastrófica, primitiva, por haberse perdido, por haber sido abandonado y olvidado.

Tal vez el fracaso de incorporar un objeto continente no estaba ya en aquel momento muy relacionado con la ausencia del concepto de una madre con límites capaces de sostener al bebé y sus miedos, sino con su intolerancia a la estructura en sí. Para John, estructura implicaba la presencia del papá-lápiz-guardia que le obstruía la entrada. ¿Cuál era la naturaleza de estos guardias? ¿Eran leones-papás los que impedían al bebé llegar a los tesoros maternos, incluso sus pechos, cuando los necesitaba? ¿Puede esto relacionarse con la enfermedad de la madre cuando John era muy pequeño y debió separarse de ella? ¿O hubo una falla en la relación con la madre que alimenta que se salvó convirtiéndose en el pezón-punta, o siendo el pene-lengua interior? Tal erotización de la relación implica que, cuando yo lo aparto con mis vacaciones, John siente que lo traciono y que papá es el elegido para reemplazarlo, como si’ hubiera sido descartado y olvidado como un amante, y no como un bebé puesto temporalmente en su cuna. Esto parece coincidir con la conducta de John a los 18 meses, cuando sus padres se fueron. Contra una repetición de esta experiencia de mutua expulsión era con lo que estábamos lu­chando en el análisis.

La idea de ser recordado parecía haber ganado fuerza, porque John se sintió capaz de mantener la relación e hizo incluso ciertos progresos en aquéllas y las va­caciones siguientes. La madre me informó que durante los primeros días lloraba a menudo y generalmente estaba decaído. El resto del tiempo se mantuvo en estre: cho contacto con ella y quería que jugara con él y que lo consolara.

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