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Un ejemplo de la estupidez deconstructiva en educación

Tonteando en Facebook encontré esta cita, que a primera vista es muy atractiva y la mayoría de las personas concuerda con ella:

“La educación, no es transmisión de conocimiento, y mucho menos en una época donde la tecnología se encarga de producir y de transmitir conocimiento. Conocemos cantidades de chicos que fracasan en biología y sin embargo saben un montón porque ven discovery channell, con lo cual aquí tenemos un problema de ajuste nuestro respecto a la interacción nuevas tecnologías – escuelas. La escuela tiene que cumplir una función que no puede cumplir ninguna tecnología y que es la producción de subjetividades; más en un momento en que los medios de comunicación están en manos de corporaciones, el único lugar que queda para producir una subjetividad potable para el futuro, es la escuela”.

Silvia Bleichmar

El enorme problema que no ven quienes sostienen este tipo de teorías es que sin la transmisión de conocimientos no se pueden ‘producir subjetividades’. Esto se da a dos niveles. En primer lugar se vacía el sentido específico de la escuela, si lo único que vamos a hacer es producir subjetividades, ¿para qué voy a la escuela?¿por qué no me quedo en casa viendo discovery channell?¿Para qué la sociedad ha creado una institución acreditadora de saberes llamada escuela que no enseña nada? Sin transmitir conocimientos, o al menos sin certificar que el alumno los posea, el sentido de la escuela se destruye y tampoco se pueden construir subjetividades. “Construir subjetividades” no es la tarea específica de la escuela, aunque pueda ser lo más importante que la persona reciba en la escuela, es también la tarea primordial de la familia, y también puede ser tarea de de un club, de una ONG, etc. Pero si cada una de esas instituciones diluye lo específico de ellas por “construir subjetividades”, al final ni siquiera eso puede hacer.

En segundo lugar el problema está en que la construcción de las subjetividades pasa por el desarrollo simbólico del niño. Y es esencial para el desarrollo simbólico el dominio más perfecto posible del propio lenguaje, solo así se tienen los instrumentos para construir la propia subjetividad en libertad. En la generación posmoderna, del uso casi exclusivo de la imagen por sobre la palabra, prima la intuición sobre el razonamiento y de ese modo son esclavos de la presentación inmediata audiovisual, sin posibilidad de tener juicio crítico sobre lo que ven, ni de poseerse a sí mismos por un desarrollo simbólico adecuado. En la escuela actual, que desde hace más de 20 años busca priorizar la “construcción de subjetividades” me consta que más de la mitad de los alumnos son semianalfabetos, escasamente se saben expresar, razonar, hilar ideas. ¿Cómo es posible volver libre a alguien que cada vez construye una subjetividad más pobre, porque no le dan los instrumentos lingüísticos y de conocimiento para hacerlo? En fin, consecuencias de las tonterías deconstructivas modernas.

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