¿Qué es la homeóstasis?

La homeóstasis como mecanismo de regulación estático

El concepto de homeóstasis ha sido referido a la estabilidad del medio interno como condición necesaria para el funcionamiento de un organismo, fue original­mente propuesto por el fisiólogo francés Claude. Bernard (1856) y retomado para el campo de la psicología por Walter Cannon (1939). Este último, en su libro “The wisdom of the body“, defendió la idea de que todos los organismos luchan por mantener una constancia relativa en los estados fisiológicos. Esta función se rea­liza de tal manera que cada vez que el equilibrio se ve amenazado por circuns­tancias ambientales o por factores internos, se desencadenará inmediatamente la acción correctora necesaria para devolver al organismo su estado de equilibrio perdido.

En este contexto la investigación se centró inicialmente en las orientaciones primarias de todos los organismos (alimentarse, aparearse o evitar el dolor). Can-non propuso una teoría local que situaba el origen de las sensaciones displacen­teras en la estimulación de puntos periféricos. Así, Cannon explicaba por ejemplo el hambre por las contracciones gástricas y la sed por la sequedad de la boca, que actuarían como señales elícitadoras de la conducta orientada al mantenimiento de la homeostasis o equilibrio interno del organismo.

La evidencia experimental en contra de esta temía local (como en los anima­les a los que se había extirpado el estómago pero que seguían teniendo interés por la comida) dirigió la investigación apelimdo a mecanismos centrales, pero consi­derando estas conductas como actividades reguladoras orientadas al manteni­miento de la homeostasis. Duffy (1934), que define la emoción como la movili­zación de la energía del organismo para llevar a cabo una actividad intensa. nos presenta. a una persona que se enfrenta a un entorno constantemente cambiante y que por lo tanto, su organismo se ve envuelto en constantes cambios en su nivel de activación, para poder adaptarse a las demandas del medio. Cuando terminan estas demandas, la activación del organismo tiende a retornar a los valores previos mediante mecanismos de retroacción homeostáticos.

 

Adaptarse es dar respuesta a los cambios y exigencias del entorno, y precisamente el estrés es un proceso psicológico que se activa cuando se percibe algún cambio en las con­diciones ambientales y su función es la de preparar al orga­nismo para dar una respuesta adecuada a tales cambios. EA estrés es un proceso activarte íntimamente relacionado con las emociones, aunque no es una de ellas. El estrés carece de tono afectivo. aunque se lo puede proporcionar una emoción, va que en caso de ser necesario ésta será activada por el propio estrés.

El trabajo de Cannon y especialmente de Hans Selye (1907-1982) ha sido muy importante para determinar el papel de la emoción en la adaptación corporal y.’ de la homeostasis del medio interno. Según Cannon, el sistema nervioso simpático prepara al organismo para soportar el estrés. Selye profundizó más en el estudio del estrés y señaló la coordinación existente entre tres sistemas para responder, en lo que definió como el Síndrome General de Adaptación. Durante la primera fase se produce la reacción de alarma, en la cual la resistencia del organismo dismi­nuye en un primer momento (fase de choque) para después empezar a movili­zarse (fase de contra choque). En esta fase se activan los ejes neutral y neuro-endo­crino, la activación del eje neuro-endocrino hace que la médula suprarrenal provoque la liberación de grandes cantidades de noradrenalina y adrenalina hacia la sangre circulante. La segunda fase es el estado de resistencia, al que se llega cuando las condiciones estresantes se mantienen en el tiempo y el organismo se encuentra ante la imposibilidad de mantener de forma continuada la activación que implica una reacción de alarma ante un estresor. La activación que se produce durante esta fase se debe al eje endocrino, este eje puede subdividirse en cua­tro subejes donde el erais importante es el eje hipófiso-eortico-suprarrenal. Por último, si la situación estresante se prolonga demasiado o es demasiado intensa se llega a la tercera, fase de agotamiento, si persiste el mantenimiento de las condi­ciones estresoras, el seudo-equilibrio obtenido en la fase de resistencia se pierde produciéndose el agotamiento del propio organismo por falta de reservas para seguir manteniendo estos niveles de activación, llegando en sus últimos extremos al estado de coma y muerte del mismo.

Cuando una situación es ambigua. desbordante, requiere la movilización de recursos psicológicos adicionales e incluso es amenazante o dañina: es cuando se moviliza el proceso de estrés. En tales condiciones es necesario movilizar recur­sos adicionales para decidir si se trata de una “falsa alarma” o, por el contrario, de una situación que realmente requiere una respuesta rápida y eficaz: incluso ami­ciparse a los acontecimientos, para lo cual es útil movilizar arnicipativamente emociones. Uno de los principales efectos del estrés es prevenir las consecuencias emocionales negativas, atenuando los recuerdos conscientes, pero manteniendo su registro para futuras condiciones. Para ello, la respuesta hormonal al estrés, en especial el eortisol, tiene tendencia a inhibir el hipocampo y a excitar la amígdala. Así pues, como consecuencia de esto la amígdala se verá facilitada para res­ponder emocionalmente y formar recuerdos emocionales no conscientes; mientras une el hipocampo, al estar inhibido, se vera impedido en la formación de recuer­dos conscientes de esos mismos acontecimientos, Además. y al mismo tiempo, al estar activada la amígdala. puede influir en el procesamiento de la información en la corteza desde los primeros estadios en adelante; cosa que no ocurre al revés, ya que el procesamiento cortica’ solo puede afectar a la amígdala en los últimos esta­dios. Pero el proceso de estrés, también activa determinadas emociones que anti­cipan condiciones que requieren de una actuación adaptati va, como es el caso de la ansiedad, la hostilidad, etc, y en general las emocionales anticipativas con las que mantiene una estrecha simbiosis.

En la actualidad el termino estrés se utiliza para referirse a cualquier condición que perturba la homeostasis o, mas exactamente la alostasis (equilibrio dinámico del organismo), tanto fisiológica, como psicológica (McEwen y Winfield, 2003).

 

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