Aspectos clínicos de la depresión IV

Además del diagnóstico negativo, que descarta la causali­dad orgánica, el diagnóstico positivo de las depresiones en­mascaradas se establece en función de los siguientes puntos:

  • a) comparación con los rendimientos y actividades previos, que siempre son mejores;
  • b) presencia de síntomas depresivos mitigados (astenia, anorexia, trastornos del sueño, etc.);
  • c) pluralidad sintomática que contrasta con la parquedad y con­creción de síntomas de las enfermedades somáticas;
  • d) atipici­dad y ritmicidad de presentación;
  • e) suplencias de los sínto­mas, cuestión sobre la que ha incidido Spiclberger, de forma que los fenómenos afectivos alternan con otros de expresión somática; f) personalidad depresiva;
  •  g) predisposición fami­liar, aunque no se herede el equivalente, y
  • h) buena respuesta al tratamiento antidepresivo o psicoterápico o a ambos.

 

Finalmente, llamamos la atención sobre la presentación pe­riódica de algunas depresiones, concretamente las que he­mos denominado endógenas (bipolares y monopolares).

  • Los cambios de estación, concretamente primavera y otoño, son épocas especialmente críticas para estos pacientes depresivos.
  •  Así como la ausencia de este hecho o de otros considerados tí­picos de las depresiones endógenas, como el despertar precoz o la mejoría por la tarde, no permite descartar el diagnóstico de depresión, su presencia debe alertar sobre una patología afectiva. No es raro el paciente que, cuando padece una fase depresiva clara, explica pequeñas disforias depresivas que coinciden con los cambios de estación de los años preceden­tes o con el período premenstrual. Estos datos, objeto de es­tudio de la cronobiología, son uno de los temas de atención de la actual investigación psicopatológica puesto que indican el carácter endógeno ele los trastornos endógenos (melancolías), situado concretamente en el núcleo hipotalámico supraquias­mático (Healy y Waterhouse, 1991).

Situada la depresión en su contexto clínico y delimitadas las particularidades específicas de cada tipo de depresión, que­da claro que, desde el modelo del continuo (Kendell) o des­de un modelo categorial (Roth),

el síndrome depresivo puede aparecer en muy diversas situaciones

  • que van desde las secun­darias a trastornos orgánicos (depresiones somatógenas de Kielholz) a las que, lindando con las vivencias normales, sur­gen como respuesta
  • a una situación ambiental concreta (de­presiones reactivas o situacionales)
  • o a un trastorno de perso­nalidad (depresiones neuróticas o caracterológicas).

 

Entre estos dos diferentes tipos de depresión quedarían si­tuadas las depresiones endógenas (bipolares y monopolares) que ya hemos comentado. Los numerosos tipos de depresión descritos, como las depresiones por agotamiento de Kiel­holz, las distimias endorreactivas de Weitbrecht, las depre­siones existenciales de Hafiser, las depresiones vegetativas de Lemke, las depresiones provocadas de Lange, las depresiones por descarga y por desarraigo de Bürger-Prinz, etc., no son más que adjetivos que señalan aspectos clínicos o etiopatogé­nicos del trastorno depresivo.

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Un comentario sobre “Aspectos clínicos de la depresión IV

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