Distintos tipos de ideologías. Erikson, Freud.

La asunción de ideologías puede equipararse, en algunos casos, al uso de una categoría de ideas, teorías o hechos caracterizado por su inautenticidad y que sirve a un fin predominantemente defen­sivo. En tales casos, es común que se utilice el cuerpo de ideas coherentes que corresponden a una determinada ideología para no dejarse penetrar por ninguna otra, que no ofrece o puede atacar los beneficios secundarios proporcionados por la primera. La ato­mización de ciertas tendencias políticas mostraría hasta qué punto cada uno de sus partidarios busca salidas, a través de la ideología, a conflictos o necesidades individuales.

Las elecciones sanas o neuróticas de las ideologías se relacionan con la clasificación sugerida por Erikson (3) quien apoyándose en Freud diferencia las “ideologías del superyó” de aquellas que pro­vienen de la influencia del “ideal del yo”. El superyó está concebido como el representante más arcaico de la moralidad “ciega” que perpetúa el pasado, las tradiciones y exige obediencia y sumisión a esas tradiciones. “De este modo, dice Freud, el superyó del niño no es edificado, en realidad, conforme al modelo de los padres mismos, sino al del superyó parental; recibe el mismo contenido, pasando a ser el substrato de la tradición de todas las valoraciones permanentes que por tal camino se han transmitido a través de las generaciones. Adivinaréis fácilmente —agrega— qué importantes auxilios para la comprensión de la conducta social de los hombres, y acaso también qué indicaciones prácticas para la educación, resul­tan de la consideración del superyó. La concepción materialista de la historia peca probablemente en no estimar bastante ese factor. Lo aparta a un lado con la observación de que las ‘ideologías’ de los hombres no son más que el resultado y la superestructura de sus circunstancias económicas presentes. Lo cual es verdad —dice signi­ficativamente Freud— pero, probablemente, no toda la verdad” (5) .

Tal como lo destacó Pichon-Riviere (14), Freud como agente de cambio de la psicología revolucionó la moral de su época, con­movió los cimientos de la ética victoriana y promovió una nueva actitud de comprensión del hombre, al cual abarca en toda su profundidad y su historicidad.

Pero si bien alcanzó a vislumbrar la visión integral del pro­blema de la interrelación hombre-sociedad, no pudo desarrollar su enfoque dialéctico. Insistió en que “la humanidad no vive jamás por entero en el presente; en las ideologías del superyó perviven el pasado, la tradición racial y nacional que sólo muy lentamente ceden a las influencias del presente” (5) .

El ideal del yo representa más el aspecto social, como lo señaló Freud al afirmar que “tiene gran importancia para la comprensión de la psicología del grupo. Además de su aspecto individual, tiene un sentido social”. La ideología elegida por la parte sana del indi­viduo procura transformar al superyó en ideal del yo, y el yo tiende a identificarse con él.

 

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  1. #1 por poto el 10 septiembre, 2012 - 3:31 PM

    mala informacion!

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